Tras el puente de la Constitución, decidimos hacer una escapada a tierras vascas. Disponíamos de pocos días, así que sólo pudimos conocer una pequeña parte de la gran belleza que esconden las montañas de Euskadi. Arriesgamos organizando a mediados de diciembre una ruta por el Norte (ya se sabe que aquí el tiempo no suele acompañar siempre), pero por suerte, tuvimos un tiempo espectacular que nos permitió saborear al máximo de la pequeña escapada.
SUBIDA AL GORBEA
El martes 8 salimos rumbo al País Vasco. Nuestra primera ruta es la subida al Gorbea (1428m). Llegamos a la noche a Murgia, en Alava (capital del valle de Zuia). Allí pasamos la primera noche. A la mañana siguiente, tras un buen desayuno, nos acercamos al inicio de la ruta, donde dejamos la furgoneta. No somos los únicos que vamos a hacer monte ese día. Desde el primer momento nos damos cuenta de la gran afición a la montaña que hay en el País Vasco.

Comenzamos el camino con mucho frío pero con un día soleado que nos permitió disfrutar desde el primer momento de unas vistas fantásticas.
Comenzamos la ruta por el barranco del río Zubialde, a través de una carretera asfaltada. Atrás dejamos el molino de Murua y los embalses. Al final de la carretera nos encontramos con las canteras que se han convertido en zona de recreo.
A partir de aquí parten los distintos senderos que nos permiten llegar a la cumbre.
La senda de Murua asciende hacia la loma de Gonga, a 1045m y la remonta para unirse al camino de Zarate en la zona llamada Sekelekularreko landa. La senda de Eguillolarra asciende por debajo del referido cordal pasando por encima de las cuevas de Mairuelegorreta.
Coco y Cora encontraron un monton de ‘juguetes’ en el camino y no dejaron ni un momento de correr.
El camino continua subiendo hacia el amplio collado que forma la loma de Arroriano con el Gorbea. A partir de aquí la subida no tiene ninguna dificultad ya que solo hay que encaramarse a la loma y seguir por la izquierda de la cumbre.
Aprovechamos la llegada a la cumbre para comer. Allí coincidimos con más gente del País Vasco. Nos desaconsejaron subir al Amboto al día siguiente porque los perros no iban a poder hacer un paso aéreo. Sin embargo nos recomendaron que probásemos el Aitzgorri.
La cumbre es limítrofe entre Alava y Vizcaya. La línea divisoria se hace pasar por el centro de la cruz, la cual fue instalada en el 1901, siguiendo instrucciones del papa León XIII de colocar cruces en las cimas de las montañas más altas para conmemorar nuevo siglo. Tiene 23 metros de altura.
Hacía un poco de frío…
La bajada fue muy sencilla y disfrutamos de un gran día.
Llegamos al final del camino con muchas ganas de un café calentín que nos quitara el frío.
Pero aunque hiciera frío no podía faltar el baño de rigor de Cora, que siempre encontraba un spa natural disponible.
Esa tarde a la vuelta nos dirigimos a dormir a Arantzazu, recomendada por otros montañeros que nos encontramos en el camino.
SUBIDA AL AITZGORRI
Recomendamos dormir en Arantzazu, tiene unas vistas espectaculares. Por la mañana nos disponemos a coger energías para el día. El primer día que pasamos aquí lo destinamos a descansar. Será el segundo día el que hagamos la subida al monte Aitzgorri.
El Santuario de Arantzazu se encuentra en Oñati. Según cuenta la leyenda, a un pastor llamado Rodrigo de Balzategui, se le apareció la Virgen sobre un espino y éste, asombrado, le preguntó: «Arantzan zu?» (¿Tú en un espino?). Durante los siguientes siglos los frailes hicieron de Arantzazu un lugar de devoción y peregrinación.
Ese día conocemos un poco los alrededores, hacemos pequeñas rutas y disfrutamos de un lugar ideal para tener tranquilidad y desconectar con el mundo.
El cocinero Chus aprovecha la noche para hacer uno de sus platos de pasta favoritos 🙂
Y Coco y Cora permanecen siempre atentos a ver si por casualidad les cae algo de comida.
A la mañana siguiente comenzamos la ruta. Seguimos las indicaciones en pintura que dicen «Urbia-Aizkorri». Pasamos por una fuente de piedra con una figura de la virgen. Nos dirigimos hacia la vaguada de Otraitz. El camino se va endureciendo según vamos abandonando el bosque.
Llegamos al collado de Elorra, de donde parten dos senderos. Tomamos el que desciende hacia las campas de Urbía, un terreno muy pisado y arbolado.
Las Campas de Urbía son una gran extensión de prados, donde podemos ver un refugio y una ermita.
Seguimos un sendero muy marcado en dirección NE. Pocos metros despues cogemos un desvío hacia la izquierda que desciende hasta la regata de Urbia.
Cruzamos la regata y llegamos a un camino dirección el monte Aitkorri, que empieza con una importante subida a la derecha.
El camino está marcado por señales de pintura amarilla, lo que hace que no haya peligro de pérdida.
Pasamos por una veleta que indica los puntos cardinales. De frente a la izquierda podemos ver el monte Aketegi y su vértice geodésico, a su izquierda, el monte Aitxurri.
El sendero discurre entre rocas y hierba. Alcanzamos el collado anterior al risco de Aitzabal. El camino bordea este pico por la derecha dejando de lado las marcas amarillas para llegar al monte Aitzgorri.
Terminamos el ascenso. En la cumbre nos encontramos con una gran cruz y un buzón con forma de hacha. También está el refugio de la Federación y la ermita del Santo Cristo.
Coco el escalador no pierde detalle de las espectaculares vistas.
Comemos cerca del Refugio. Hace un dia maravilloso pero con mucho frío en la cumbre.
Terminamos otro día con una ruta altamente recomendable
RUTA DE LOS DOLMENES POR LA SIERRA DE ARALAR
El último día decidimos hacer una ruta por la Sierra de Aralar. Es un lugar con senderos sencillos y con paisajes dignos de visitar.
Comenzamos el camino desde el aparcamiento del camping de Etxarri – Aranatz con mucho frío entre robles y hayas.
La ruta que seguíamos se adentraba mucho en el bosque y no estábamos seguros de poder finalizarla a tiempo. Decidimos preguntar a unos montañeros que nos encontramos acerca de si sería factible terminarla a tiempo. Ellos nos explicaron que igual se nos hacía de noche con ese recorrido y nos comentaron que iban a hacer una ruta de los dólmenes, algo más corta que la que teníamos previsto hacer, y nos invitaron a acompañarles.
Fue una gran suerte el encontrarles, pues nos encontramos con un matrimonio de vascos con una gran afición a la montaña, que nos hicieron pasar un gran día de monte. Nos contaron historias de los dólmenes que nos íbamos encontrando, así como anécdotas del lugar.
En la sierra de Aralar se encuentra uno de los conjuntos megalíticos más interesantes de la Península Ibérica. Allí se encuentran 44 dólmenes y un menhir.
En el collado de Olano se ven las ruinas de un aprisco para el ganado. Allí podemos ver numerosos monumentos megalíticos.
Coco y Cora tienen una nueva amiga de viaje. Es una perra que, al igual que ellos, los fines de semana se dedica a viajar en furgo y a recorrer kilómetros por las montañas de España.
Pudimos ver siete dólmenes: Beitzeta, Iruiturrieta, Jentiltzulo, Benintxar, Irumugarrieta, Zalatamuno, Mintegitxuta y Txaradigorri.
Tras comer los cuatro en el bar del aparcamiento, el matrimonio nos invitó a ir a su casa a darnos una ducha y nos regalaron un mapa en relieve de la zona. Fueron unos anfitriones excelentes y lo agradecimos enormemente.
Al día siguiente nos acercamos a visitar Lekeitio. Tras visitar el puerto y tomarnos unos pintxos de rigor, terminamos la ruta vasca con muchas ganas de emprender una nueva aventura

































































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