DISTANCIA 28 km
TIEMPO 7 horas
DIFICULTAD Baja
Dejamos la furgoneta en la Curvona, cerca de Sotres. Y a partir de ahí empezamos a bajar hacia una serie de cabañas conocidas como los Invernales del Texu. Allí coincidimos con unos escaladores vascos que tienen previsto subir una de las paredes laterales del inicio de la ruta.
Comenzamos a ascender hasta llegar a Piedra Llé (La Raya), que es el límite entre Asturias y Cantabria (la raya grabada sobre la roca no señala el límite administrativo entre las 2 provincias, sino el de pastos entre el concejo asturiano de Cabrales y el cántabro de Camaleño, cuyo origen se remonta muchos años atrás).
Cora en cuanto localizó el río no dudo en lanzarse a darse un chapuzón.
Continuamos la ruta por la Llomba del Toro. Desde allí se pueden ver las cumbres más elevadas del Macizo Central (Peña Vieja, Peña Olvidada)
Al cabo de un rato comenzamos a ver las praderías de Aliva hasta que llegamos al Hotel Refugio Odriozola o de Aliva (1670m), situado sobre un gran cordón morrénico lateral alineado con el curso del río Duje y delante de los impresionantes espolones de Peña Vieja.
Cerca veremos el Chalet Real, que albergaba a Alfonso XIII durante sus cacerías de rebeco por el Parque Nacional. Después de un pequeño descanso y de disfrutar del paisaje de ensueño, seguimos hacia la derecha comenzando a subir de nuevo hasta alcanzar el collado de Juan Toribio.
Continuamos ahora la ruta cerca de los pedreros que caen de las paredes orientales de Peña Olvidada, pasamos por debajo de las Agujas de Tajahierro y alcanzamos la Horcadina de Covarrobres, donde la pista se desviaría hacia Horcados Rojos y el interior del Macizo Central. Nosotros continuamos de frente hasta llegar a la estación del Cable, donde se halla el impresionante y aéreo teleférico.

Al llegar al teleférico nos sentamos a descansar y a comer con las impresionantes vistas que nos ofrece la montaña. Tras ello volvemos por el camino realizando el mismo recorrido y, tras un pequeño accidente de Chus en el que se torció un poco el tobillo, regresamos en la furgoneta impacientes por organizar la próxima ruta.









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