PR-PNPE 18 CAMINO MINERO DE ANDARA y PICO SAMELAR. (02-08-2015)

DISTANCIA 30 km

DURACION 9 horas

DIFICULTAD Media

Comenzamos la ruta en el aparcamiento del Hoyo del Tejo, en el Jito de Escarandi. Por ese punto pasa la carretera de Sotres a Tresviso.

A partir de ahí realizamos una subida de tres km hasta el Casetón de Andara (1718 m.a.) antes de uso minero y hoy único refugio del Macizo Oriental de los Picos de Europa. En la subida tuvimos hacia la zona oeste una bonita vista de Peña Castil, el Naranjo de Bulnes (Pico Urriello), el Neverón Urriellu y los Cuetos del Albo.

Más adelante tenemos una estupenda vista de la Pica Mancondíu y de la pista de su falda norte.

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Pasamos bajo la vagoneta y llegamos al Casetón

Detrás de él, en dirección sur, sale un camino por pedrero que nos lleva en apenas quince minutos al Collado de la Aldea. Tras otros quince minutos llegamos al collado Trasmascondíu.

Nuestro primera opción de destino era el Sagrado Corazón, pero tras ser adelantados por más de diez coches durante la ruta empezamos a pensar que algo pasaba ese día allí. Efectivamente, minutos más tarde nos confirmaron que una vez al año cada cinco años se celebra una romería en el Sagrado Corazón en el que cientos de personas hacen el ascenso para, posteriormente celebrar una misa allí.

 

Decidimos cambiar de destino ya que ir con los dos perros con tanta gente en el camino era muy complicado de realizar. Optamos por ir al Pico Samelar.

Desde la cumbre podemos ver el Macizo Oriental en primer término y el Central detrás de él, con el Torrecerredo, Peña Castil, Neverón de Urriellu y el Naranjo

Aprovechamos las impresionantes vistas para comer. Teníamos que haber hecho como los otros senderistas que estaban en la cumbre, que se estaban dando un festín con un tupper de langostinos.

Empezamos a descender camino a Bejes.

Nos adentramos por el ramal de la izquierda que se dirigía hacia el hayedo del monte La llama, en el cual se notaba que hacía tiempo había sido arrasado totalmente para el uso en los hornos y que posteriormente había sido repoblado ya que los árboles que hay en este hayedo son bastante jóvenes con sus finos troncos.

 A partir de aquí la ruta no tiene pérdida y es cómoda. Pronto sorprende con encantadores rincones que el camino minero fue conquistando a la dura caliza, que asoma mostrando agudas formas rocosas asomando entre un paisaje kárstico en el que las hayas achaparradas crean un ambiente de cuento de hadas.

 Después de 9 horas caminando y cerca de treinta kilómetros llegamos de nuevo al aparcamiento del Jito de Escarandi. La ruta mereció la pena.

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